jueves, 12 de abril de 2012

Noches



          Las noches que hacen daño no pasan nunca. Así es, he leído, escrito, paseado, he dado mil y una vueltas en mi cama, he intentado engañar al tiempo y hacer que pase rápido sin éxito ninguno. He sentido que los minutos se agarraban de mi colchón haciendo eterna la noche.

Llevo días en los que Morfeo no llama a mi puerta y me abandona a la oscuridad, al silencio y a la soledad de la noche. O no, quizás aun peor. Me abandona dejándome como única compañía a mis consejeros, eternamente enfrentados entre ellos. Mi razón y mi corazón.

He inventado en esta noche cientos de historias. Historias completas e inconclusas. Historias alegres, felices. Historias que empiezan bien y acaban mal. Historias bonitas de principio a final. Historias contadas, vividas, historias soñadas. Historias de dos. Historias de amor.

Y siempre me quedo estancada en el mismo punto, en la misma historia. Tú, yo y mis dudas.

He cerrado los ojos y me he vuelto a encontrar frente a ti, cegada con esa luz que pareces desprender, huyéndote  pero siempre de tu mano. Corriendo, sí. Pero tras de ti.
Sabiendo que no me haces bien y que tarde o temprano el ciclo volverá a comenzar y tú seguirás, como siempre, como si nada, dejándome sumida en la desesperación de la desconfianza.

Y sin embargo me haces tanta falta que a veces en mis noches, cuando no estás aquí es como si me costara trabajo respirar. Como si tuviera un agujero en el pecho y el aire nunca llegara a mis plumones. Y es ahí donde corazón y razón se enfrentan.

Quererte u olvidarte.

Sigo cada noche estancada en mis dudas. ¿Es mayor mi angustia cuando no te tengo? ¿O te quiero lo suficiente para soportar el dolor? Estancada. Siempre. En este mismo punto.

Y vencida por el agotamiento caigo en mis sueños. Volviéndote a encontrar en ellos. Volviendo a despertar mis dudas. Sumida en un duermevela que nunca me deja descansar.

Dime Morfeo, ¿Dónde estás?

lunes, 27 de febrero de 2012

Preguntas que nunca tendrán respuesta

          Sentía su aliento recorriendo mi espalda y sus manos rodeando mi cintura y notaba como mi feliz mundo se desvanecía a cada soplo de aire que emanaba de su aliento.
Por miedo a cuanto podía ofrecerme me alejé de su mundo huyendo cual presa huye de su predador, me alejé de su vida, de su presencia, hasta de su silencio. 
Supe entonces que era todo lo contrario lo que quería conseguir, quería que me siguiera, que corriera tras de mi, sin embargo se esfumó, se perdió entre recuerdos y verdades a medias, me dejó sola, tan sola que hasta el aire parecía haber abandonado mis pulmones y sentada me quedé esperando una y otra noche para volver a sentir cuanto podía darme, me quedé hundida, sola, llorando, con el futuro hecho añicos, el pasado emborronado y el presente inundado de dolor.
Y entonces amaneció, un día sin luz ni sol, amaneció el último día de mi esperanza que perdida entre recuerdos se alejó de mi lado para no regresar.

Aunque no lo sepas, nunca quise dejarte ir...jamás quise que te marcharas.
Quizás debí gritarlo cuando tuve oportunidad, quizás debí haber tratado de evitarlo con lo poco que me quedaba de fuerza...
Y ahora me pregunto si lo que pudo y no fue es el causante de este agujero que tengo en el pecho, si es eso lo que me impide dormir cada noche. Quizás sea más sencillo que todo eso y solo sea el remordimiento lo que me está matando por dentro, quizás si hubiera sido mejor te habrías quedado, habrías vuelto.
Pero si he de ser totalmente sincera, jamás llegué a comprender el por qué, no logro entenderlo...¿qué sucedió?
Estábamos abrazados, mi espalda contra tu pecho, mi respiración por tus latidos y mis latidos por tu respiración.
Estábamos unidos, con los dedos entrelazados y tu aliento en mi cuello y se perdió.


Bienvenidos


          Bueno esto no es si no una unificación de todos los bloggs que tengo repartidos en diferentes páginas.
Así pues os doy la bienvenida a nuevos lectores y a los que ya lo hacían antes.
Bienvenidos a aquellos que dediquen un poco de su tiempo a leer estas líneas.
Bienvenidos a aquellos a los que os guste mi forma de escribir, y a los que no.
A los que volveréis a entrar para leerme y a los que no lo haréis más.
Gracias por compartir un trozo de vuestro tiempo con mis letras, conmigo, gracias.
Aquí comienza el recorrido de mis pasos perdidos...